LA FENÊTRE
"La ventana trasciende su función primigenia de permear luz y aire; se erige como un umbral simbólico entre dos mundos. En el lenguaje común, hablamos de "ventanas de oportunidad" como metáforas de esperanza y avance, pero en la arquitectura urbana, el cristal es la frontera de la intimidad.
Concibo el edificio no como una mera estructura inerte, sino como un epifenómeno: un "espacio vivo" que respira a través de sus habitantes. Comprender la Ciudad de México —sea en la geometría de Polanco, el caos del Centro Histórico o la densidad de Iztapalapa— es imposible desde una visión monolítica; requiere descifrar la suma de sus historias fragmentadas.
Esta obra es un ejercicio de voyerismo urbano. Desde la particularidad del marco, busco reconstruir lo invisible: la soledad, la familia, la modernidad o la nostalgia que se agazapa tras el vidrio. Con lo poco —o casi nada— que el ojo alcanza a ver, estas imágenes invitan a imaginar la vida que palpita al otro lado."
